Packaging

El mejor envase del mundo lo diseñó la naturaleza.

Un buen envase protege lo de dentro, indica en qué estado está, se abre sin necesidad de instrucciones y no desperdicia nada. Lo difícil es que parezca así de fácil.

Un envase no es el vestido de un producto: es lo primero que comunica y, muchas veces, lo único que se ve antes de decidir. Por eso lo trabajamos como lo que es, una decisión estratégica, no un adorno final. Estrategia de diferenciación en el lineal, diseño estructural y gráfico, y coordinación con quien lo fabrica para que lo pensado y lo producido coincidan.

En el punto de venta no tienes una segunda oportunidad: o tu producto se explica solo en un segundo, o escogerán el de al lado. Un packaging con criterio vende, pero además cuenta la verdad de la marca y esa coherencia es la que hace que te vuelvan a comprar.

Si tu producto es mejor de lo que parece en la estantería, el problema no es el producto. Hablemos de cómo hacer que se note.

El mejor packaging no disfraza lo que hay dentro. Lo anuncia.